El Valencia se estrena con un empate gris ante el Celta y Mestalla despide al equipo con pitos (0-0)

El conjunto de Carlos Corberán no pasa del empate en un partido lento y anodino, vuelve a evidenciar sus carencias ofensivas y deja claro que necesita refuerzos

Francisco Estellés/ @siskoestelles

El Valencia CF no pudo pasar del empate sin goles ante el RC Celta (0-0) en su estreno en LaLiga, en el que además era el primer partido oficial de la temporada en el último año del histórico Mestalla. Un resultado que deja un sabor amargo en una grada que volvió a responder y llenó el estadio, pero que acabó despidiendo al equipo con algunos pitos después de un partido espeso, lento y con muy poco fútbol.

El conjunto de Carlos Corberán evidenció desde el primer minuto las limitaciones de una plantilla todavía incompleta. Al Valencia le faltan jugadores, alternativas y, sobre todo, recursos para cambiar el rumbo de partidos como el de este sábado. El equipo tuvo fases de dominio y acumuló posesión, pero le costó una barbaridad transformar ese control en ocasiones.

El empate ante un Celta prácticamente con toda su plantilla disponible no hace más que poner de manifiesto que todavía queda mucho trabajo por delante, tanto en el césped como en los despachos.

Mucha posesión, poca profundidad

Corberán apostó de inicio por una línea de cinco defensas, con Gayà y Jesús Vázquez ocupando los carriles, Guido Rodríguez, Ugrinic y Javi Guerra en el centro del campo y Ryunosuke Sato junto a Danjuma en ataque.

El Valencia comenzó queriendo hacerse con el control. Los blanquinegros manejaban la pelota y acumulaban posesión, pero durante los primeros veinte minutos el dominio apenas se tradujo en peligro. Mucho toque, circulación demasiado lenta y escasa capacidad para encontrar espacios en el entramado defensivo del Celta.

El conjunto gallego, mientras tanto, esperaba su momento. En el minuto 24 llegó uno de los primeros avisos serios. El-Abdellaoui recibió un balón filtrado a la espalda de De Haas y cruzó demasiado su disparo. Tárrega acabó interviniendo para evitar males mayores.

La respuesta valencianista llegó apenas un minuto después. Danjuma intentó rematar de primeras un centro desde la izquierda, pero su disparo se marchó desviado. El partido se animaba ligeramente, aunque sin llegar a romperse.

Guerra y Ugrinic rozan el gol

Con el paso de los minutos, el Valencia encontró alguna llegada más. En el 40, una larga combinación iniciada en la izquierda terminó con un centro desde la derecha que Javi Guerra remató dentro del área, aunque su disparo se marchó por la línea de fondo.

El Celta también tuvo sus opciones. Javi Rodríguez obligó a Dimitrievski a intervenir con un remate que el guardameta macedonio despejó a córner.

El partido entraba en una dinámica de máxima igualdad, mucho respeto y pocos errores. Un encuentro cerrado, con dos equipos más preocupados por no conceder que por arriesgar.

La mejor ocasión del Valencia antes del descanso llegó en el minuto 44. Guerra condujo una contra y asistió a Ugrinic, que disparó desde una buena posición, pero se encontró con la intervención del guardameta celeste Radu.

Sin goles y con pocas ocasiones, el partido llegó al descanso dejando la sensación de que al Valencia le faltaba velocidad, imaginación y capacidad para generar peligro de manera continuada.

El Celta toma el control tras el descanso

Corberán movió ficha en el descanso y dio entrada a Diakhaby por De Haas, que estaba amonestado. Pero el cambio no modificó inicialmente el guion. El Celta salió mejor tras el descanso y comenzó a hacerse con el control territorial. El Valencia reculó demasiado y los gallegos fueron encerrando poco a poco a los locales cerca de su área. En Mestalla empezaba a crecer la impaciencia.

En el minuto 56 entró Sadiq por Sato, buscando más presencia física y capacidad para fijar a los centrales celtiñas. La entrada del delantero nigeriano consiguió precisamente eso, pero el Valencia seguía sin encontrar la fórmula para superar el entramado defensivo del conjunto de Giráldez. La entrada de Iago Aspas también elevó la amenaza visitante.

Danjuma tuvo la victoria

Corberán volvió a mover el banquillo en el minuto 68, con las entradas de Dieng y Pablo Maffeo por Ugrinic y Gayà. El lateral debutaba así con la camiseta valencianista.

Dos minutos después llegó probablemente la ocasión más clara del Valencia en toda la segunda mitad.

Danjuma recibió en una contra, condujo el balón hacia el área y, encimado por Alonso, consiguió sacar un disparo que pasó a escasos centímetros de la portería defendida por Radu.

Fue el último gran momento de inspiración de un Valencia al que le costaba muchísimo generar peligro.

A diez minutos del final, el partido seguía completamente en un puño. La grada empujaba, pero el equipo no encontraba la manera de perforar la portería gallega. Los primeros pitos comenzaron a escucharse en Mestalla.

En el minuto 81 entró Hugo Duro, recibido con una tímida ovación, en sustitución de Danjuma que fue despedido con indiferente ante, posblemente, su último partido como valencianista si se concreta su salida PSV.

Mestalla pierde la paciencia

Guido tuvo la última del partido/ Fotos: Valencia CF

El Celta pudo llevarse incluso los tres puntos en el tramo final. En el minuto 88, Marcos Alonso culminó una larga jugada del conjunto gallego con un disparo que se marchó muy cerca del palo de la portería de Dimitrievski. Mestalla ya no escondía su frustración.

El marcador seguía sin moverse y el Valencia era incapaz de encontrar una última marcha para buscar la victoria. Se añadieron cinco minutos, pero el equipo apenas generó peligro.

En el 94, un disparo de Guido Rodríguez desde la frontal fue la última ocasión del encuentro y también la última esperanza valencianista. No hubo tiempo para más.

Un empate que deja muchas dudas

El 0-0 ante el Celta permite al Valencia sumar su primer punto del campeonato, pero las sensaciones están muy lejos de ser positivas. El equipo de Corberán fue demasiado lento, por momentos anodino y excesivamente previsible ante un rival que supo defenderse con orden y que incluso tuvo fases en las que fue superior.

La afición llenó Mestalla y cumplió con su parte. Empujó cuando el equipo lo necesitó y esperó hasta el final una reacción que nunca llegó. Los pitos del final fueron el reflejo de una grada que quiere hechos y no palabras.

El Valencia necesita mejorar, y necesita hacerlo rápido. La plantilla sigue incompleta, faltan refuerzos en varias posiciones y el partido ante el Celta ha vuelto a evidenciar que faltan recursos para transformar el dominio en ocasiones y las ocasiones en goles.

El campeonato no ha hecho más que comenzar, pero el primer aviso ya está sobre la mesa porque hay mucho trabajo todavía por hacer en el césped y mucho más en los despachos.